Hay palabras que no se olvidan. “Gracias por confiar en mí” es una de ellas, pero lo que más me mueve no es escucharla, sino entender todo lo que hay detrás. Detrás de cada paciente que llega a mi consulta en Caracas hay una decisión que no se tomó de la noche a la mañana. Hay dudas, investigación, conversaciones con personas cercanas, y, sobre todo, una enorme dosis de valentía.
Cuando alguien decide dar ese paso, no solo está poniendo su cuerpo en manos de un cirujano plástico. Está poniendo su historia, su identidad, sus expectativas. Eso es algo que nunca tomo a la ligera.
Lo que significa realmente acompañar una transformación
Durante años he aprendido que mi trabajo no empieza en el quirófano. Empieza mucho antes, en esa primera consulta donde el paciente todavía no sabe muy bien cómo explicar lo que siente, solo sabe que algo no está en armonía con cómo se ve y cómo se siente.
Escuchar eso, entenderlo y traducirlo en un plan personalizado, ese es el verdadero punto de partida. No existe un procedimiento estándar que funcione igual para todas las personas. Cada anatomía es distinta, cada historia es distinta, y cada resultado que buscamos debe respetar esa individualidad.
Lo que nos permite hacer la cirugía plástica, bien planificada y bien ejecutada, es devolverle a una persona esa sensación de reconocerse al mirarse al espejo. No de verse diferente, sino de verse como siempre sintió que debía verse. Esa es la diferencia entre transformar y potenciar.
El equipo detrás de cada resultado
Algo que también quiero reconocer es que ningún resultado extraordinario, en ninguna especialidad médica, es obra de una sola persona. En mi consulta contamos con un equipo que acompaña al paciente antes, durante y después del procedimiento. Enfermeras, anestesiólogos, personal de recuperación, cada uno cumple un rol que hace posible que la experiencia sea segura y que la recuperación sea lo más llevadera posible.
Cuando un paciente dice “gracias a tu equipo”, siento que ese agradecimiento está bien dirigido. Porque la confianza que depositan en nosotros no es solo hacia mí como cirujano plástico, es hacia todo el proceso que hemos construido para que se sientan contenidos en cada etapa.
En Venezuela, y particularmente en Caracas, sé que elegir someterse a una cirugía plástica implica un nivel de análisis y confianza aún mayor. El contexto local exige que como médicos seamos transparentes, cercanos y rigurosos. Eso es exactamente lo que buscamos ser.
Cada historia importa, sin excepción
No hay una cirugía pequeña ni un caso rutinario. Cada persona que entra a mi consulta llega con algo que le importa profundamente, y eso merece el mismo nivel de atención y dedicación sin importar el procedimiento.
He acompañado pacientes que buscaban un remodelado de silueta después de años de trabajo físico que no lograba dar los resultados que esperaban. He acompañado a personas que querían recuperar una armonía facial que sentían que habían perdido con el tiempo. He acompañado a madres que querían reconectarse con su propio cuerpo después de años priorizando a otros. Cada una de esas historias me recuerda por qué elegí esta especialidad y por qué sigo eligiéndola cada día.
La gratitud de un paciente no es solo un cumplido. Es la confirmación de que el trabajo que hacemos tiene un impacto real en cómo las personas se relacionan consigo mismas. Y eso, más que cualquier otra cosa, es lo que me impulsa a seguir haciéndolo bien.
¿Tienes preguntas?
El Dr. Taborda te atenderá personalmente y resolverá todas tus dudas.